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jueves, 15 de octubre de 2009

¿Lo dicho o lo que hubiese dicho?

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Hemos visto, quienes intercambiamos diálogos y sensibilidad en un mismo batido de palabras y emoción, que los malentendidos pueden ser el limite al conocimiento mutuo.

Pues, cuantas relaciones truncas cargan sobre sus hombros los malinterpretados, a causa de la confusión, de no incluir una frase cantada y en su lugar colocar una creativa; olvidando que el dialogo entre quienes apenas se conocen jamas deja margen para el desvío.

Entonces, hay un escenario y allí dentro un cuadro donde los actores parecen perpetuos, delineados por el trazo de lo cotidiano que asegura un parlamento que repetirán tantas veces como los tips confirmatorios de un movimiento artístico, de un grupo de rock and roll o de un pésimo cómico, encapsulando la historia de sus actores, escenarios, tramas y desenlaces, mientras el orden se respete.

Siempre queda como opción: aclarar lo dicho, volver comprensible lo que fue distorsionado, evitar el cachetazo o el "corte de rostro". Pero ya pensarlo parece aburrido, perdería toda simpatía y diversión un dialogo repleto de asteriscos que expliquen lo que el hablante quiso decir. Palabras descremadas. Oraciones filtradas. Enunciados sin azúcar, light. Bebidas aptas para el publico respetuoso.

Sin embargo, nos, los que hemos visto estas innumerables relaciones fallidas (diálogos interrumpidos, afecto en pausa y malosentendidos en play) y encontrado la desilución, de tanto en tanto nos hartamos; pues, estamos perdiendo contacto...

"hola... hola... hay alguien... hola.... no hay nadie.... hola..."
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Sobre la imagen: un libro tomado por la cámara de mi celular, el cual hace foco donde le pinta y no sobre lo que quisiera; en este caso: Paradoja.
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viernes, 2 de octubre de 2009

Pensar el pasado es recordar, recordar es pensar algo nuevo.

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"... convertirse en un fantasma... "

Sobre esa imagen-oración-verbo-acción mis pensamientos llevan semanas amontonándose. Quizá sea esa la fascinación propia de la inspiración artística, esa tantas veces citada y muchas mas repudiada por quienes alguna vez lo practicaron -artistas, entre otros-, pues según fundamentos dispersos no se trata de un fenómeno mágico sino un producto del trabajo duro, un estado difícil de alcanzar.

Entonces, ¿que hacer con esta insistente imagen incrustada en mi imaginario? Me propuse recorrer posibles senderos donde hallar referencias al respecto, consagrando la figura del detective, personaje que no parece consciente de los escenarios que transita solo como dato, como información móvil de la cual tomar nota -ojos bien abiertos, buena memoria y un bolígrafo-.

1. Año 2001, estimo. A Piece Of Phantasmagoria.


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Una muestra de la sensibilidad Anime, dibujo animado japones, o dibujitos (termino mas cercano a quienes vieron el surgimiento de la televisión desde sus inicios); presentado por el canal de cable Locomotion -de culto por aquellos años-. Sin demasiados anuncios que promocionen la serie, decididos a proyectar cada uno de sus mínimos episodios como quien lanza monedas a una fuente, esperando quizá buena suerte, quizá nada.
Siempre pensé que la inserción de Phantasmagoria en la programación del canal apuntaba a remarcar la delicadeza en la selección, experimentales y vanguardistas.
Mientras escribía estas palabras y me interiorizaba sobre la serie conocí la fecha de su estreno en Japón: el año 1989 -la sorpresa me invadió-. Inevitablemente me llevo a poner en contraste las diferentes contemporaneidades, la del Japón del 89' (fallecimiento y sucesión: nuevo emperador) y la Argentina del 2001 (crisis política-económica-social y transmutación de la sociedad), buceando al interior de ambas lagunas e invocando sabias entidades submarinas que expliquen o vinculen los fenómenos, unas palabras al respecto: muerte y transición.
Phantasmagoria parecía una imagen estática donde solo se vislumbraban simples movimientos, desplazamientos, animaciones, pero en realidad su fuerte complejidad siempre estuvo en el relato. Pocas palabras, una narración incipiente, calma y finalmente un desenlace creativo. Ningún personaje desesperaba en su búsqueda, en su pequeña historia de vida en un mundo de fantasías que -decía al finalizar cada episodio- "se encuentra al viajar en los sueños". Sin embargo, en todos los capítulos había Transición, movimiento, desplazamiento a un nuevo estadio revelador.

Otro episodio:


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Proximamente "convertirse en un fantasma 2".
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Sobre la imagen: es el reflejo de un comercio, quiza la mejor forma de introducir la idea de lo fantasmagorico, lo que se confunde entre lo real y una proyeccion: la vidriera de una zapateria.
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domingo, 27 de septiembre de 2009

El sombrio nacimiento de los juegos de consola en la Buenos Aires del 90'.

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Frente al teclado, frente al conflicto que implica "la hoja en blanco" , las palabras se expanden, agigantandose como bestias, extendiendo sus significados y dibujando múltiples imagenes en mi mente.

1.
Nunca tuve la consola de juegos Super Nitendo (16bit), a pesar de haber sido contemporáneo a ella. Quizás no fuese necesario adquirirla entonces, pues ya me encontraba inmerso en otro universo de ficciones virtuales que proponía -primero, temporalmente- la Family Game y -segundo en espacio y tiempo- la consola Sega; su tecnología era muy similar a la Nintendo de 16bit, por lo que el deseo de conseguir una era aun mas decreciente.
Los juegos eran (aun existen físicamente, diseminados por algunos sinuosos locales de videojuegos en galerías céntricas) rectángulos de plástico que imitaban el diseño de los alfajores: dos tapas de plástico escondían una plaqueta interior (como un relleno de dulce de leche) con cientos de diminutas soldaduras y una parte inferior que encastraba a presión en la consola. También llamados cartuchos.
Por televisión, único medio al cual tenia acceso consciente por entonces, la información sobre este nuevo tipo de diversión ficcional era escasa, a excepción de unos pocos espacios ocultos en la programación de canales públicos -canal 7, ATC- y otros privados -"El agujerito sin fin", canal 13-. El tratamiento era sinuoso, casi marginal, como si la sola idea de divertirse con este emergente fenómeno fuese un incomodo aspecto de la personalidad, del cual sentir pena o vergüenza.
En aquellos años -90's- veía a Pablo Marcovsky y a su equipo de gamers (un neologismo, una terminolgia posterior a esa época, propia del siglo XXI) intentado formalizar una exposición que ni siquiera ellos estaban seguros de hacer correctamente, pues no había modelos a seguir (si los había fuera del país) que reafirmaran su trabajo. Sin embargo, lo hacían muy bien. Aun recuerdo el sonido de los joysticks presionándose, botones tras botones con una rapidez y presición maquinal; profesionales en las ficciones virtuales de consola, dispersos en un oscuro estudio de canal 7 -Argentina Televisora Color-, hacinados como en una mazmorra, como un escondrijo.
En consecuencia, el universo que rodeaba a los juegos de consola era misterioso. Sus accesorios -juegos, joysticks, las mismas consolas, etc- solo se conseguían buceando por entre avenidas céntricas, ingresando a sus cavernas comerciales -por aquellos años eran tenebrosas- autodenominadas Galerías y allí recorrer sus espacios hasta dar con el "local de jueguitos". De niños eramos atrevidos y lo sombrío de esos recovecos citadinos era una aventura mas.
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sobre la imagen: un comercio de Once, donde encontrar todo tipo de criaturas de plástico y otros juguetes-extravagancias, fue el recuerdo instantaneo que tuve cuando hablaba de la busqueda en espacios subterraneos,
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miércoles, 23 de septiembre de 2009

El paisaje es el mensaje.

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Días atrás un fenómeno climático afecto la ciudad de Sydney durante horas. Varios nombres, denominaciones, títulos, fueron mencionados durante esos días donde la creatividad periodística se vio impregnada por el texto cinematográfico -antes que cualquier otro- como constructor basal de su discruso.

Por mi parte, reportero bastardo de espacios banales e imaginarios vulgares, me gustaría referirme al fenómeno Sydney como La Niebla Roja.

Este escrito se inicia a partir de esa nomenclatura, pues son sus palabras allí, su preciso lenguaje, el que provoca en mi el extrañamiento. No están depositadas al interior de mi existencia las características de un letrado o intelectual, solo un cierto deposito que podría catalogar como sujeto pensante (aporte intertextual de mi amigo Nacho). Sin embargo, si transporto mi memoria hacia este recuerdo puedo observar como las redes intelectuales que tejen mis pensamientos fueron y son tan heterogeneas que quizá pueda aproximar mis ideas hacia espacios que no conozco específicamente, materialmente, "personalmente", experencialmente.

¿A que me refiero? "La Niebla Roja" -su denominación- parece llevar impreso el sello del Policial Negro (al pinchar el vinculo podrá encontrar una buena definición). Esta simple afirmación trae consigo la posibilidad de hablar de un fenómeno que no se detiene en su expresión oral, o sea, no alcanza únicamente con su mención fonética.

Jamas leí el genero Policial, eso es cierto -y lamentable. Pero puedo ubicar sus lugares comunes, sus personajes, su atmósfera, su escenario, su climax. Entonces, la definición tiene sentido. Tal vez mi perspectiva vuelva subjetiva la interpretación, como una readaptación del genero que al finalizar estas lineas pueda considerarse verosímil, creíble.

La Niebla Roja, en este contexto, expande sus horizontes y construye sus propios escenarios citadinos, traza los rasgos de sus lúgubres habitantes caminando por entre la densidad atmosférica donde respirar es un esfuerzo y el ambiente cordial ni siquiera un viejo recuedo.

La Niebla es un parásito que posesiona seres vivos y objetos inanimados, magnificando el terror implicito en la explicita imagen de tenues colores anaranjados que recuerdan el atardecer en el desierto. Una imagen marciana.

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Ubicar imagenes: en Flickr hay un grupo autodenominado The Red Sydney Project - Dust StormDays que se ha propuesto publicar las fotografias tomadas por cada uno de sus miembros. Recomiendo bucear en ella.
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Autoreferencial.

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Mas de una bonita imagen podrá encontrarse aquí. Publico lo privado. Otro espacio virtual donde he publicado palabras aun mas confusas, adjuntas a una imagen, con la intención de imitar los cuadritos de historieta, esos simples y directos espacios discursivos donde una imagen y un texto mínimo explican toda una escena.

"Publico lo privado" es la guia de la acción, llevar una confesión intima -cierta o no, pero verosímil- a un espacio donde quien quiera pueda hacerce con ella, como adquirir un libro autobiográfico o esas fotografías personales que hay en algunas ferias de San Telmo y otras de plazas o parques. Tomar una parte de la intimidad -no siempre tan profunda.
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lunes, 21 de septiembre de 2009

Remoto Producciones Presenta: El Inicio.



La irrupcion momentanea de un pequeño universo que se abre, se expande, da vida, se contrae y vuelve al inicio, donde la nada era nada, donde el cero era el vacio.

Sobre el video: realizado por Remoto Producciones. Un espacio creativo donde estoy inmerso y en el cual me siento muy a gusto.

Espero lo disfruten.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Peliculas.

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El bajo es una metáfora urbana que señala un espacio cercano al puerto y alejado del epicentro mas tumultuoso, aunque, a decir verdad, de lunes a viernes las multitudes desbordan sus calles. Esta rodeado de edificios torre cristalizados, espejos donde los cielos celestes se multiplican, o donde las grises proyecciones del horizonte se profundizan sumergiendo en el pánico a los caminantes. Hoy era una de esas tardes. Gris, de espesas nubes, flotando por sobre la arquitectura como si sus movimientos no fuesen naturales sino forzados, artificiales, transportando su existencia gaseosa de un sector a otro del horizonte hasta que la farsa colapso en una garua, lluvia e intensa lluvia con viento. Alerta meteorológico.

El bajo parecía un escenario cinematográfico. Al instante recordé las lluvias en las películas, allí el detalle siempre estuvo en buscar el rayito de luz que remitiera al verdadero sol que iluminaba ese día, en lugar de la ficción de efectos especiales. La búsqueda del error holiwoodense era parte de la diversión que todo niño incipientemente incrédulo debía advertir.

En el bajo las gotas se veían detalladas, gruesas y espejadas (mimetizadas a sus edificios contiguos), cayendo sistematicas en charcos y paraguas, con tanta precisión maquinal que llegue a preguntarme si eran verdaderas. Mojado, esperando el ómnibus, cargando mochilas y artefactos, pletórico de nuevas emociones afiliadas al gremio de la tristeza, y, quizás, yo también fuese parte del escenario, de la dramatizacion.
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viernes, 11 de septiembre de 2009

11 de septiembre del año 2009.

Cafe Tacuba - Dejate caer


La vida es imprecisa...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Herramientas.

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Recordar es una de las herramientas de la tristeza. Recordar, aquello que actualmente no existe pero cuyas huellas aun se manifiestan al interior de la memoria, en pequeños brotes de una planta cuyas raíces se filtran por cada vena, arteria, tejido, poro, introduciendo al organismo en un defasaje hipnótico de certeras consecuencias en la interacción social -también llamado: "cuelgue".

Recordar, tristeza, suena intrínseco al discurso del Tango. Una cultura construida sobre los cimientos de la añoranza y la pasión desesperada. Incluso el mismísimo Carlos Gardel canta "Mi Buenos Aires Querido" en homenaje a espacios de su historia que la misma historia se ha llevado consigo en un pesado bolsón -el hombre de la bolsa: ¿el tiempo?.

De la cultura del recuerdo a la herramienta de la tristeza no existen distancias físicas, ya que son proximos, vecinos en un mismo imaginario, barrio o club; únicamente separados por la intención de invocar a los espíritus del pasado, o no hacerlo.

Acción de recordar.

Un año atrás. Junio del 2008. Motociclor -una guitarra, bajo, batería y voz; rock destructivo, punk, grunge, espacial- daba un concierto en la Facultad de Ciencias Sociales de la calle Marcelo T. de Alvear. Actualmente, la banda no existe.

Un aula fue el escenario al ras del suelo. Sus luces estaban encendidas, iluminando las extensiones de cables que viboreaban por el suelo hasta los equipos de sonido o hasta los instrumentos. El trasfondo escénico: un contundente pizarron verde. La barra de bebidas poco a poco fue colmándose de bebedores. Algunas luces se apagaron, otras, de colores como un arco iris, se encendieron. En los inicios de la oscuridad colorida encontré amigos, amigas, extraños familiares, extraños, y muchos extraños desorientados.

Los chicos vibraban. La tensión era evidente, pero a nadie se le ocurriría preguntar al respecto. Caminaban por el aula junto a otros, bebiendo Fernet de sus vasos y del mio, mientras trasvestían su vestuario a una de pelucas y anteojos, proclamando una identidad aun mas ficticia que la de alguien sobre un escenario, ocultos tras personajes, capas sobre capas, hasta que finalmente se perdieron en su mambo.

Cuando las luces se apagaron me acerque a ellos para saludarlos, desearles suerte y viajes cosmicos, pero ellos no estaban, de hecho, estaban, pero sus sentidos estaban sincronizados con otra realidad que yo no percibía.

El trance era una implosión, de adentro hacia afuera, pensé. Ellos habían desfragmentado cada situación coordinante de su sistema, ¿para que? eso no se pregunta!

Arriba, no había arriba en el escenario, allí, allí, los chicos enfocaron su sentidos sobre su música y sobre ellos mismos, como enlaces hacia una nueva esfera brillante que se proyectaba gravitando a su alrededor, patente para ellos, invisible a los espectadores. No había luces encendidas, solo algún foco perdido transescenico, humeante y ruidoso.
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Un documento:


domingo, 6 de septiembre de 2009

Bibliografia compartida

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¿El día? Monserrat-Nuñez-Coghlan, aquí.

Quede con mi tía y primos, tomaríamos mate, comeríamos bizcochitos y compartiríamos un momento, tras meses de no visitarlos.

El hogar fue siempre acogedor. Fuente mágica en mi niñez, adolescencia y actual post-ad.

Utilizo mi memoria como herramienta y vuelvo: la casa esta llena de mascotas deslizándose por la casa, dotándola del atributo de la suavidad. Tanta pelambre y gruesa piel domesticada, subiendo y bajando escaleras, trepando medianeras, terrazas, díscolos como ningún otro haya visto; incluso la tortuga -Cristóbal- insomne deambula por rincones, mendigando hojas de lechuga a cambio de un esbozo de sonrisa reptil. En la casa la vida es múltiple, y divertida.

En cuanto a su arquitectura, la propiedad posee una rica historia, propia del terreno y otra de su pertenencia a los terrenos contiguos y aun otra de su inclusión barrial. Una larga historia que no narrare aquí.

Los chicos. Somos paralelos en franjas etéreas y vínculos sensibles, me refiero a conexiones interiores que empiezan por la espontaneidad del devenir ("nacer") y se perpetúan en la construcción afectiva. A pesar de las diferencias, nuestras edades permitieron el acceso a un mismo universo de producciones culturales y efectos sensibles.

Volver al Futuro, la trilogía.
Star Wars
, ellos percibieron la trilogía, yo solo recuerdo El Retorno del Jedi, o "Luke, soy tu padre".
Jean-Claude Van Dame, disfrutamos de sus enfrentamientos.
Terminator
, la primera me provoco pesadillas.

Fundamental, Mario Bros, enmarco nuestro futuro desempeño social -como un espacio pletorita de tecnologías y diversión-, además habría que sumar a Larry y su tono "apto para mayores del 13 años", cuando yo tenia 10.
Pilas de Disquetes.

NBA y una intensa participación en el baloncesto callejero.

Oh, iluminado, acabo de recordar!
Supercampeones, infinitas veces intente sus movimientos, sin éxito.
Robotech, el primer contacto con el Anime.
La muerte de Jason Todd, una demostración del Comic critico y rebelde que luego consumiríamos en ascendentes proporciones.
Batman, la serie animada; un policial negro, aunque jamás hubiésemos vinculado lo que veíamos con eso pues ignorábamos el genero, pero amamos ese Batman.

Technotronic, los ochentas, pre-noventas, noventas, tuvieron su propia música especialmente compuesta para la apoca y sus años.
Música, siempre hubo música.
Los Redondos
, Caro era una fana insistente.
Dire Straits, JuanMa viajaba con ellos.
Michael nunca falto.
Los noventa trajeron consigo a EOY, Fun People, DDT, e infinidad de bandas mas, algunas inexistentes hoy y otras en permanencia decadente; mencionare dos mas: Sonic Youth y Pixies.
Soda, siempre fueron queridos.
Nirvana y la figura de Kurt Cobain, como un paradigma de la juventud post-ochentas (estigma de lo contradictorio y banal), nuestra juventud inocente y prematura no alcanzaba a entender su muerte ni lo fascinante de su obra, nos contentábamos con roquear y vestir camisas a cuadros, pero no comprendíamos porqué ni cómo.

Pq Rivadavia, reducto donde conseguimos discos e historietas, salvavidas de nuestra falta absoluta de ingresos; aclaración, donde decía discos, en realidad eran casettes grabados, TDK tu sabes.

Casero y la pandilla fueron movilizadotes.

Muchas cosas se aclararon cuando unos años mas tarde supimos de Radiohead, ellos poseían esos atributos que vimos en Nirvana, pero su energía no proyectaba autodestrucción sino combate, el impetuoso afán por derribar viejas estructuras formadoras donde hasta la muerte se situaba como una parálisis de la acción, con RH no había que morir para liberarse, había que luchar y vivir.
Vertigo, Comics para chicos con preguntas.
Funcional a este discurso, Akira de Otomo.
Luego las luces del Anime iluminaron en desvíos un camino que creímos seguro, entonces, no había respuestas, pero había preguntas. Lain, Cowboy Bebop, Miyazaki, y fundamentalmente Evangelion.

No lo recuerdo todo, compartimos décadas de producciones artísticas imposible de catalogar con el esfuerzo de un único hombre. Sin mencionar quedan las experiencias sensibles, aquellas conectadas en directo con el aprendizaje experencial. Sentimientos, estados de la mente y la percepción, personajes, y extensos etcéteras.

En Japon acaba de editarse, o reeditarse (dependiendo de quien lo pronuncie), Evangelion. En un formato que se destaca por resumir sus veintipicos de capitulos en tres peliculas. Hoy Juan tenia una de ellas.

Esta tarde volvi, siempre vuelvo...

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viernes, 4 de septiembre de 2009

Blog de Cafe

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Hoy escuche un chico decir "ya no se quien soy".
Aunque intente no hacer foco sobre la conversación de la mesa contigua, las vibraciones emotivas eran infranqueables. El chico, al parecer, se encontraba en una situación de "crisis absoluta", según testimonios lejanos y conclusiones apresuradas. Tras, o mientras, una relación, de esas donde la centralidad de sentimientos y acciones es tan exigente que agotan, exprimen y vacían. Y nuestro héroe ya no sabe quien es.
Preguntarse quien soy es el inicio de toda experiencia filosófica, punto de partida de la búsqueda al interior introspectivo autoreferencial y al universo del cual participamos como individuos, el famoso: "conocete a ti mismo".
Pero no, aquí no iniciare ese camino, lo siento.
Sobre las sensaciones percibidas puedo verlo, a nuestro héroe, como una imagen que recorre la galería sensible de gran parte de la población a la cual tuve acceso emotivo -me refiero a mis compinches.
¿Galería Sensible? ¿Los sensibles?
No. Esa galería es la basta compilacion de imagenes que representan nuestro transito en el mundo de las relaciones. Un JPG del primer beso. Un Flickr del verano de amor intenso. Un Fotolog del año junto a Marcelo, y etcéteras varios.
Sin fin de relaciones, o mejor dicho, sin fin de imagenes aun patentes en la retina, otras pixeladas por el tiempo que vuelve abstracto hasta lo prometido no olvidar.
Sin embargo, recordé instantáneamente lo que un hombre de Tango una vez dijo, "uno siempre cree que su sufrimiento es único, irrepetible en la historia, sin comparacion posible".
Y si, son mis cosas che! y me duelen!, diría nuestro héroe.
Coincido.
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