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viernes, 25 de septiembre de 2009
Hoy es viernes 25 de septiembre del año 2009, solo hoy y no mañana.
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Adonde los chicos juegan, donde cantan canciones, rien y donde el sol los ilumina.
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
Autoreferencial.
Mas de una bonita imagen podrá encontrarse aquí. Publico lo privado. Otro espacio virtual donde he publicado palabras aun mas confusas, adjuntas a una imagen, con la intención de imitar los cuadritos de historieta, esos simples y directos espacios discursivos donde una imagen y un texto mínimo explican toda una escena.
"Publico lo privado" es la guia de la acción, llevar una confesión intima -cierta o no, pero verosímil- a un espacio donde quien quiera pueda hacerce con ella, como adquirir un libro autobiográfico o esas fotografías personales que hay en algunas ferias de San Telmo y otras de plazas o parques. Tomar una parte de la intimidad -no siempre tan profunda.
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23 de septiembre del año 2009.
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sobre el vídeo: se trata de una serie de conciertos tomados al interior -o exteriores- de espacios intimos donde los artistas parecen parte de la composición de una pintura, en su imagen y en el sonido. Consultar aquí, y disfrutar.
martes, 22 de septiembre de 2009
Apresurado y temeroso.
.Orillaba la estación de tren, núcleo del barrio donde convergen la partida y el arribo, estación terminal de varias lineas de ómnibus y punto de encuentro de quienes buscan reunirse sin extraviarse en el trafico de los caminantes. Allí, como un transeúnte perdido en medio de la ciudad, como un buzo de aguas profundas llevado por la marea, me vi sumergido en la corriente de personas apresuradas.
El paso por ese camino amerita calculo y prevención. Hay sectores donde el transito es permanente, cercano al ingreso del anden, o su salida; visible contraste con el estático estadio del grupo de individuos en fila que aguarda el arribo -la partida- del ómnibus. Otros, vendedores ambulantes, permanecen en su espacio como estatuas parlantes captando la atención siempre distraida de los que pasan, orientado la recepción general sobre sus productos a buenos precios. Otros, puestos de diarios, emergen como de las profundidades de adoquines asimétricos, cubículos de chapa forrado en tapas de revistas amarillentas o flamantes portadas de diarios informativos.
El trafico también es visual. Por momentos la masividad vuelve imposible reconocer lo que hay alrededor, los rostros, acciones, lenguaje, discurso, deseos. Mis ojos jamas podrían videograbar la transmisión "en vivo y en directo" que la realidad emite diariamente, durante extensas horas. Sin embargo, conservo postales de mis días de caminante por la estación.
El día de la primavera orillaba la estación, llevado por las multitudes, captando lo que podía y abriendo mi percepción solo a aquello que pareciere urgente.
Los radios de los bares agitaban el espacio sonoro con largos parlamentos, en una acústica donde lo que se oía era lo que se intuía. Sobre los picos donde las ondas sonoras eran claras se escuchaba la voz de un discurso. Un hombre, probablemente de traje, de frente a la cámara, plano medio pecho -tomando el plano por debajo de la cintura hasta por encima de su cabeza-, un escritorio pletórito de papeles -muchos pero ordenados-, leyendo algunos tramos de su discurso e improvisando otros, de trasfondo un ventanal y un mástil con la bandera de su país; transmisión en cadena nacional.
Orillaba, dije, sin posibilidad de enfocar mis ojos en una pantalla que compruebe mis cavilaciones sobre las escuchas radiales. Caminaba entre el aroma del almuerzo en una estación de tren, entre sus platillos favoritos y extravagancias (contextualizando) orientales. Como los radios, los televisores estaban encendidos y emitiendo señales, ocultos al interior de cada comerio de almuerzo.
El discurso continuaba, eso parecía. Buscaba compulsivamente una respuesta, un signo de veracidad que permita la tranquilidad de mi estado. La preocupación se adueñaba de mi. El transito fluía y la corriente me llevaba rió arriba donde no hay sitio para preguntas.
Recordé el año 2001, cuando la Argentina padeció los declives de una economía de ficción que finalmente culmino con su sumisión absoluta, la crisis. Por entonces los radios y las televisoras bociferaban estas mismas ondas herzianas sobre los sentidos de tantos desprevenidos -y afectados- habitantes; acaparados por el discurso del caos, el pánico y el miedo; sobresaltados por una lógica oxidada e incongruente; asustados.
Aun escuchaba el discurso del político cuando la corriente finalmente llevo mi cuerpo fuera del núcleo. Su voz se perdía cada vez mas, como el eco en una caverna o desfiladero. Nadie parecía haberse anoticiado del reciente caos que creí escuchar por un radio a baterías -con pocas pilas.
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sobre la imagen: la persiana de un comercio, balvanera.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Remoto Producciones Presenta: El Inicio.
La irrupcion momentanea de un pequeño universo que se abre, se expande, da vida, se contrae y vuelve al inicio, donde la nada era nada, donde el cero era el vacio.
Sobre el video: realizado por Remoto Producciones. Un espacio creativo donde estoy inmerso y en el cual me siento muy a gusto.
Espero lo disfruten.
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viernes, 18 de septiembre de 2009
Peliculas.
.El bajo es una metáfora urbana que señala un espacio cercano al puerto y alejado del epicentro mas tumultuoso, aunque, a decir verdad, de lunes a viernes las multitudes desbordan sus calles. Esta rodeado de edificios torre cristalizados, espejos donde los cielos celestes se multiplican, o donde las grises proyecciones del horizonte se profundizan sumergiendo en el pánico a los caminantes. Hoy era una de esas tardes. Gris, de espesas nubes, flotando por sobre la arquitectura como si sus movimientos no fuesen naturales sino forzados, artificiales, transportando su existencia gaseosa de un sector a otro del horizonte hasta que la farsa colapso en una garua, lluvia e intensa lluvia con viento. Alerta meteorológico.
El bajo parecía un escenario cinematográfico. Al instante recordé las lluvias en las películas, allí el detalle siempre estuvo en buscar el rayito de luz que remitiera al verdadero sol que iluminaba ese día, en lugar de la ficción de efectos especiales. La búsqueda del error holiwoodense era parte de la diversión que todo niño incipientemente incrédulo debía advertir.
En el bajo las gotas se veían detalladas, gruesas y espejadas (mimetizadas a sus edificios contiguos), cayendo sistematicas en charcos y paraguas, con tanta precisión maquinal que llegue a preguntarme si eran verdaderas. Mojado, esperando el ómnibus, cargando mochilas y artefactos, pletórico de nuevas emociones afiliadas al gremio de la tristeza, y, quizás, yo también fuese parte del escenario, de la dramatizacion.
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miércoles, 16 de septiembre de 2009
Distorsion.
.El relato citadino, donde los hechos acontecen espontáneos y el observador atento se compromete a documentar e intentar, esbozar, un pensamiento sobre ello, ese relato, hoy ha mutado y el transito es por el espacio virtual.
Afuera el trafico visual, sus personajes, sonidos, pueden confundir a cualquiera, incluso alterarlo. Abrir la percepción es como permitir el paso del agua en una represa, una tarea que lleva consigo el esfuerzo de la apertura y al mismo tiempo el delicado control del flujo -evitar que la desmesura del río acabe con la ciudad lindera.
Actualmente, esa ciudad de habitantes perceptivos se encuentra sumida en inundaciones y un lento proceso de reconstrucción.
Días atrás, el trafico citadino llevo la percepción al colapso. No fue a causa de las cualidades implícitas de sus personajes, de una ciudad a oscuras -cuasi abandonada- un jueves a las 23hs, de las marcas superficiales que recorren cada vereda o calle rememorando su propia historia inmediata o su historia pasada, de una luna llena de un néctar siniestro que incrementaba su luz fantasmal, expandiendo mis sombras, las sombras de cada transeúnte, de cada objeto, deformando los movimientos del espacio, jugueteando con el tiempo real; las causas no estaban determinadas. El trafico era masivo, y mi cabeza estallaba.
Un chico caminaba conmigo, a la par. No lo conocía. Su andar era presuroso, pero con una soltura que le otorgaba cierta gracia. De pelos alocados y un vestuario de entre casa, siempre estaba unos pasos delante mio. Decidí dejar que me sobrepasara sin mas, pues no se trataba de una competencia. Entonces media cuadra nos separaba, sin embargo yo media mis pasos porque no tenia intenciones de cruzarlo en una esquina (puesto que ambos avanzabamos sobre la Av. Corrientes). Detuvo su paso en un kiosco: compro un cigarrillo suelto. A pesar de los intentos por perderlo, los caminos nos reunieron en la espera de un ómnibus, donde él pidió fuego y fumo su cigarrillo. Estaba inquieto. Tenia las zapatillas rotas, al igual que las mías. Su mirada se perdía en el horizonte, mientras pitaba compulsivamente. Ni siquiera parecía esperar la llegada del colectivo, pero allí estaba. Subimos juntos al 168, él se sentó en un asiento junto a la ventanilla, luego fue mi turno, a unos metros de él. El sujeto estaba perdido, me explico, per-di-do.
La imagen en mi mente no se detiene, hace días que esto sucedió y sin embargo lo recuerdo con detalle. Espero aun este con vida. Oh joven.
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Afuera el trafico visual, sus personajes, sonidos, pueden confundir a cualquiera, incluso alterarlo. Abrir la percepción es como permitir el paso del agua en una represa, una tarea que lleva consigo el esfuerzo de la apertura y al mismo tiempo el delicado control del flujo -evitar que la desmesura del río acabe con la ciudad lindera.
Actualmente, esa ciudad de habitantes perceptivos se encuentra sumida en inundaciones y un lento proceso de reconstrucción.
Días atrás, el trafico citadino llevo la percepción al colapso. No fue a causa de las cualidades implícitas de sus personajes, de una ciudad a oscuras -cuasi abandonada- un jueves a las 23hs, de las marcas superficiales que recorren cada vereda o calle rememorando su propia historia inmediata o su historia pasada, de una luna llena de un néctar siniestro que incrementaba su luz fantasmal, expandiendo mis sombras, las sombras de cada transeúnte, de cada objeto, deformando los movimientos del espacio, jugueteando con el tiempo real; las causas no estaban determinadas. El trafico era masivo, y mi cabeza estallaba.
Un chico caminaba conmigo, a la par. No lo conocía. Su andar era presuroso, pero con una soltura que le otorgaba cierta gracia. De pelos alocados y un vestuario de entre casa, siempre estaba unos pasos delante mio. Decidí dejar que me sobrepasara sin mas, pues no se trataba de una competencia. Entonces media cuadra nos separaba, sin embargo yo media mis pasos porque no tenia intenciones de cruzarlo en una esquina (puesto que ambos avanzabamos sobre la Av. Corrientes). Detuvo su paso en un kiosco: compro un cigarrillo suelto. A pesar de los intentos por perderlo, los caminos nos reunieron en la espera de un ómnibus, donde él pidió fuego y fumo su cigarrillo. Estaba inquieto. Tenia las zapatillas rotas, al igual que las mías. Su mirada se perdía en el horizonte, mientras pitaba compulsivamente. Ni siquiera parecía esperar la llegada del colectivo, pero allí estaba. Subimos juntos al 168, él se sentó en un asiento junto a la ventanilla, luego fue mi turno, a unos metros de él. El sujeto estaba perdido, me explico, per-di-do.
La imagen en mi mente no se detiene, hace días que esto sucedió y sin embargo lo recuerdo con detalle. Espero aun este con vida. Oh joven.
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viernes, 11 de septiembre de 2009
Lo que importa es el retrato.
.Se miran, añorando su imagen pre-granito. Recuerdo del pasado donde los cuerpos fueron sensibles. Aun jovenes sus rostros en la representacion, perpetua, cruel condena a una vida eterna. Se miran...
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jueves, 10 de septiembre de 2009
10 de septiembre del año 2009, parte del tiempo.
.Una esfera luminosa recorre la ciudad.
Sorprendidos, boquiabiertos, estupefactos, me anexo a un falso pluralismo, en realidad, no hay nadie a mis espaldas, solo yo. Sorprendido y estupefacto observo el cielo despejarse, despeneinando un populoso afro de nubes que antes no mostraba sus raíces anaranjadas. El parte del tiempo dice, cielos celestes de calidez amarilla recorreran su cuerpo y sentidos hasta descomprimir sus músculos y mutar a luz.
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Sorprendidos, boquiabiertos, estupefactos, me anexo a un falso pluralismo, en realidad, no hay nadie a mis espaldas, solo yo. Sorprendido y estupefacto observo el cielo despejarse, despeneinando un populoso afro de nubes que antes no mostraba sus raíces anaranjadas. El parte del tiempo dice, cielos celestes de calidez amarilla recorreran su cuerpo y sentidos hasta descomprimir sus músculos y mutar a luz.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Herramientas.
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Acción de recordar.
Recordar es una de las herramientas de la tristeza. Recordar, aquello que actualmente no existe pero cuyas huellas aun se manifiestan al interior de la memoria, en pequeños brotes de una planta cuyas raíces se filtran por cada vena, arteria, tejido, poro, introduciendo al organismo en un defasaje hipnótico de certeras consecuencias en la interacción social -también llamado: "cuelgue".
Recordar, tristeza, suena intrínseco al discurso del Tango. Una cultura construida sobre los cimientos de la añoranza y la pasión desesperada. Incluso el mismísimo Carlos Gardel canta "Mi Buenos Aires Querido" en homenaje a espacios de su historia que la misma historia se ha llevado consigo en un pesado bolsón -el hombre de la bolsa: ¿el tiempo?.
De la cultura del recuerdo a la herramienta de la tristeza no existen distancias físicas, ya que son proximos, vecinos en un mismo imaginario, barrio o club; únicamente separados por la intención de invocar a los espíritus del pasado, o no hacerlo.
Acción de recordar.
Un año atrás. Junio del 2008. Motociclor -una guitarra, bajo, batería y voz; rock destructivo, punk, grunge, espacial- daba un concierto en la Facultad de Ciencias Sociales de la calle Marcelo T. de Alvear. Actualmente, la banda no existe.
Un aula fue el escenario al ras del suelo. Sus luces estaban encendidas, iluminando las extensiones de cables que viboreaban por el suelo hasta los equipos de sonido o hasta los instrumentos. El trasfondo escénico: un contundente pizarron verde. La barra de bebidas poco a poco fue colmándose de bebedores. Algunas luces se apagaron, otras, de colores como un arco iris, se encendieron. En los inicios de la oscuridad colorida encontré amigos, amigas, extraños familiares, extraños, y muchos extraños desorientados.
Los chicos vibraban. La tensión era evidente, pero a nadie se le ocurriría preguntar al respecto. Caminaban por el aula junto a otros, bebiendo Fernet de sus vasos y del mio, mientras trasvestían su vestuario a una de pelucas y anteojos, proclamando una identidad aun mas ficticia que la de alguien sobre un escenario, ocultos tras personajes, capas sobre capas, hasta que finalmente se perdieron en su mambo.
Cuando las luces se apagaron me acerque a ellos para saludarlos, desearles suerte y viajes cosmicos, pero ellos no estaban, de hecho, estaban, pero sus sentidos estaban sincronizados con otra realidad que yo no percibía.
El trance era una implosión, de adentro hacia afuera, pensé. Ellos habían desfragmentado cada situación coordinante de su sistema, ¿para que? eso no se pregunta!
Arriba, no había arriba en el escenario, allí, allí, los chicos enfocaron su sentidos sobre su música y sobre ellos mismos, como enlaces hacia una nueva esfera brillante que se proyectaba gravitando a su alrededor, patente para ellos, invisible a los espectadores. No había luces encendidas, solo algún foco perdido transescenico, humeante y ruidoso.
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Un documento:
Un aula fue el escenario al ras del suelo. Sus luces estaban encendidas, iluminando las extensiones de cables que viboreaban por el suelo hasta los equipos de sonido o hasta los instrumentos. El trasfondo escénico: un contundente pizarron verde. La barra de bebidas poco a poco fue colmándose de bebedores. Algunas luces se apagaron, otras, de colores como un arco iris, se encendieron. En los inicios de la oscuridad colorida encontré amigos, amigas, extraños familiares, extraños, y muchos extraños desorientados.
Los chicos vibraban. La tensión era evidente, pero a nadie se le ocurriría preguntar al respecto. Caminaban por el aula junto a otros, bebiendo Fernet de sus vasos y del mio, mientras trasvestían su vestuario a una de pelucas y anteojos, proclamando una identidad aun mas ficticia que la de alguien sobre un escenario, ocultos tras personajes, capas sobre capas, hasta que finalmente se perdieron en su mambo.
Cuando las luces se apagaron me acerque a ellos para saludarlos, desearles suerte y viajes cosmicos, pero ellos no estaban, de hecho, estaban, pero sus sentidos estaban sincronizados con otra realidad que yo no percibía.
El trance era una implosión, de adentro hacia afuera, pensé. Ellos habían desfragmentado cada situación coordinante de su sistema, ¿para que? eso no se pregunta!
Arriba, no había arriba en el escenario, allí, allí, los chicos enfocaron su sentidos sobre su música y sobre ellos mismos, como enlaces hacia una nueva esfera brillante que se proyectaba gravitando a su alrededor, patente para ellos, invisible a los espectadores. No había luces encendidas, solo algún foco perdido transescenico, humeante y ruidoso.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
8/9 de septiembre del año 2009, sobre un recuerdo y un turista.
.Una civilización bajo tierra no es un un fenómeno in-cre-i-ble. Podría tratarse de cualquier organización de entidades vivientes, como hormigas ("el caso de la hormiga argentina", nota especial aquí) o lombrices, muchas de ellas capaces de consolidar un fenómeno en verdad paradigmático. No olvidamos que los seres humanos también pueden adaptarse a estas condiciones del ecosistema, sin problemas. De hecho, hay una arquitectura especialmente diseñada, funcional a la supervivencia y expansión de la humanidad.
"Mi civilización", seré mas humilde, la civilización a la cual me refiero, con la cual tropecé hace días, es una cuyo principal atractivo es estar perdida en el tiempo, anacrónica.
Atraviesa el subsuelo de la avenida 9 de Julio. Anexada en directo a uno de los epicentros de esta ciudad: las lineas del subterráneo -subte, transporte publico- y la guia brújula de cualquier caminante de la superficie, el obelisco. Allí se extienden, a lo largo del inframundo, una serie de corredores, pasillos, y un ¿shopping PH del 60'?.
Las lineas B, C y D confluyen explotando las profundidades en kilómetros de caminos, donde la marea humana circula por los intersticios que propone la arquitectura, descendiendo aun mas por escaleras de paredes graffiteadas o ascendiendo como el violento golpe de una ola, con fuerza y premura. En estas condiciones, arrojado a mi suerte, arribe al "Shopping" olvidado.
Estación Carlos Pellegrini, linea B. Busque escaleras y pasillos que orienten mis pasos hacia la avenida Corrientes, pero mi percepción adormecida solo captaba una dirección monolítica. La seguí. Se vislumbraba un túnel, a través de un horizonte repleto de señalizaciones. Continué, doble, continué, doble, adentrandome a su interior.
Vidrieras abandonadas aun se esforzaban por detallar viejos carteles amarillentos, posters, calendarios, a cada paso uno nuevo, a cada paso un año viejo. Varias personas dormían acurrucadas en el suelo, desparramadas, también arrojadas a su suerte como desechos del mar. El inframundo es su refugio compartido cuando arriba las lluvias y el frió son crueles y constantes. Los veo. Quizá un vinculo nos unía entonces. Pensé dormir entre cartones, pero temí despertar.
Continué. Doble. El shopping PH del 60' apareció ante mi. La imagen lo muestra. Un pasillo de comercios, variados, los cuales dificilmente puedan ubicarse en un mismo espacio, puesto que muchos no tienen su correlación en la superficie. Camine, tome fotos, y al instante supe quien era el turista allí.
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Las lineas B, C y D confluyen explotando las profundidades en kilómetros de caminos, donde la marea humana circula por los intersticios que propone la arquitectura, descendiendo aun mas por escaleras de paredes graffiteadas o ascendiendo como el violento golpe de una ola, con fuerza y premura. En estas condiciones, arrojado a mi suerte, arribe al "Shopping" olvidado.
Estación Carlos Pellegrini, linea B. Busque escaleras y pasillos que orienten mis pasos hacia la avenida Corrientes, pero mi percepción adormecida solo captaba una dirección monolítica. La seguí. Se vislumbraba un túnel, a través de un horizonte repleto de señalizaciones. Continué, doble, continué, doble, adentrandome a su interior.
Vidrieras abandonadas aun se esforzaban por detallar viejos carteles amarillentos, posters, calendarios, a cada paso uno nuevo, a cada paso un año viejo. Varias personas dormían acurrucadas en el suelo, desparramadas, también arrojadas a su suerte como desechos del mar. El inframundo es su refugio compartido cuando arriba las lluvias y el frió son crueles y constantes. Los veo. Quizá un vinculo nos unía entonces. Pensé dormir entre cartones, pero temí despertar.
Continué. Doble. El shopping PH del 60' apareció ante mi. La imagen lo muestra. Un pasillo de comercios, variados, los cuales dificilmente puedan ubicarse en un mismo espacio, puesto que muchos no tienen su correlación en la superficie. Camine, tome fotos, y al instante supe quien era el turista allí.
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domingo, 6 de septiembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
5 de septiembre del año 2009
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viernes, 4 de septiembre de 2009
Blog de Cafe
Hoy escuche un chico decir "ya no se quien soy".
Aunque intente no hacer foco sobre la conversación de la mesa contigua, las vibraciones emotivas eran infranqueables. El chico, al parecer, se encontraba en una situación de "crisis absoluta", según testimonios lejanos y conclusiones apresuradas. Tras, o mientras, una relación, de esas donde la centralidad de sentimientos y acciones es tan exigente que agotan, exprimen y vacían. Y nuestro héroe ya no sabe quien es.
Preguntarse quien soy es el inicio de toda experiencia filosófica, punto de partida de la búsqueda al interior introspectivo autoreferencial y al universo del cual participamos como individuos, el famoso: "conocete a ti mismo".
Pero no, aquí no iniciare ese camino, lo siento.Sobre las sensaciones percibidas puedo verlo, a nuestro héroe, como una imagen que recorre la galería sensible de gran parte de la población a la cual tuve acceso emotivo -me refiero a mis compinches.
¿Galería Sensible? ¿Los sensibles?
No. Esa galería es la basta compilacion de imagenes que representan nuestro transito en el mundo de las relaciones. Un JPG del primer beso. Un Flickr del verano de amor intenso. Un Fotolog del año junto a Marcelo, y etcéteras varios.
Sin fin de relaciones, o mejor dicho, sin fin de imagenes aun patentes en la retina, otras pixeladas por el tiempo que vuelve abstracto hasta lo prometido no olvidar.
Sin embargo, recordé instantáneamente lo que un hombre de Tango una vez dijo, "uno siempre cree que su sufrimiento es único, irrepetible en la historia, sin comparacion posible".
Y si, son mis cosas che! y me duelen!, diría nuestro héroe.
Coincido.
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¿Galería Sensible? ¿Los sensibles?
No. Esa galería es la basta compilacion de imagenes que representan nuestro transito en el mundo de las relaciones. Un JPG del primer beso. Un Flickr del verano de amor intenso. Un Fotolog del año junto a Marcelo, y etcéteras varios.
Sin fin de relaciones, o mejor dicho, sin fin de imagenes aun patentes en la retina, otras pixeladas por el tiempo que vuelve abstracto hasta lo prometido no olvidar.
Sin embargo, recordé instantáneamente lo que un hombre de Tango una vez dijo, "uno siempre cree que su sufrimiento es único, irrepetible en la historia, sin comparacion posible".
Y si, son mis cosas che! y me duelen!, diría nuestro héroe.
Coincido.
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jueves, 3 de septiembre de 2009
Afuera llueve, adentro dan peliculas
. En la profunda oscuridad lo único brillante es una proyección artificial, un artefacto creado por la manufactura.
Intuyo mis palabras, como si se tratara de otra persona. Pero, soy yo mismo, buscando adivinar lo que pronunciare en tipeos. Lo veo, lo siento, lo siento y lo veo, aproximarse las palabras de ebullición emocional, de quejas sobre lo gris de todo alrededor. Lo sabes, la lluvia inclemente y su compañero el viento predador no han abandonado esta ciudad. Instalados hace días no parecen tener otros planes en agenda. En la acera, las victimas se cuentan por paraguas quebrantados y populosos espacios techados, los paragüeros están de para bienes, y así también los bares.
Son tan furiosas las condiciones climáticas que elevan el cielo a una proyección aun mas inalcanzable. Abajo, ahí, ahí abajo, allí mismo, nosotros los sujetos de camperas, bufandas y gorritos, los que sorteamos charcos con la gracia de un ninja matriculado, nosotros, que nos contamos por miles, millones, criaturas vivas, pasivas en su infinita esperanza de días soleados, nosotros, los mojados, salpicados, con frió y borboteando volutas de humo, nosotros, vemos las tonalidades y nos mimetizamos.
En esta ciudad las etnias confluyen en grises y oscuridad, pero también en esperanza y colorinches felices.
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Recuerdo instantaneo. el abasto. empedrados. cielos rosados.
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En esta ciudad las etnias confluyen en grises y oscuridad, pero también en esperanza y colorinches felices.
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Recuerdo instantaneo. el abasto. empedrados. cielos rosados.
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