"... convertirse en un fantasma... "
Sobre esa imagen-oración-verbo-acción mis pensamientos llevan semanas amontonándose. Quizá sea esa la fascinación propia de la inspiración artística, esa tantas veces citada y muchas mas repudiada por quienes alguna vez lo practicaron -artistas, entre otros-, pues según fundamentos dispersos no se trata de un fenómeno mágico sino un producto del trabajo duro, un estado difícil de alcanzar.
Entonces, ¿que hacer con esta insistente imagen incrustada en mi imaginario? Me propuse recorrer posibles senderos donde hallar referencias al respecto, consagrando la figura del detective, personaje que no parece consciente de los escenarios que transita solo como dato, como información móvil de la cual tomar nota -ojos bien abiertos, buena memoria y un bolígrafo-.
1. Año 2001, estimo. A Piece Of Phantasmagoria.
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Una muestra de la sensibilidad Anime, dibujo animado japones, o dibujitos (termino mas cercano a quienes vieron el surgimiento de la televisión desde sus inicios); presentado por el canal de cable Locomotion -de culto por aquellos años-. Sin demasiados anuncios que promocionen la serie, decididos a proyectar cada uno de sus mínimos episodios como quien lanza monedas a una fuente, esperando quizá buena suerte, quizá nada.
Siempre pensé que la inserción de Phantasmagoria en la programación del canal apuntaba a remarcar la delicadeza en la selección, experimentales y vanguardistas.
Mientras escribía estas palabras y me interiorizaba sobre la serie conocí la fecha de su estreno en Japón: el año 1989 -la sorpresa me invadió-. Inevitablemente me llevo a poner en contraste las diferentes contemporaneidades, la del Japón del 89' (fallecimiento y sucesión: nuevo emperador) y la Argentina del 2001 (crisis política-económica-social y transmutación de la sociedad), buceando al interior de ambas lagunas e invocando sabias entidades submarinas que expliquen o vinculen los fenómenos, unas palabras al respecto: muerte y transición.
Phantasmagoria parecía una imagen estática donde solo se vislumbraban simples movimientos, desplazamientos, animaciones, pero en realidad su fuerte complejidad siempre estuvo en el relato. Pocas palabras, una narración incipiente, calma y finalmente un desenlace creativo. Ningún personaje desesperaba en su búsqueda, en su pequeña historia de vida en un mundo de fantasías que -decía al finalizar cada episodio- "se encuentra al viajar en los sueños". Sin embargo, en todos los capítulos había Transición, movimiento, desplazamiento a un nuevo estadio revelador.
Otro episodio:
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Proximamente "convertirse en un fantasma 2".
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Sobre la imagen: es el reflejo de un comercio, quiza la mejor forma de introducir la idea de lo fantasmagorico, lo que se confunde entre lo real y una proyeccion: la vidriera de una zapateria.
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