viernes, 4 de septiembre de 2009

Blog de Cafe

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Hoy escuche un chico decir "ya no se quien soy".
Aunque intente no hacer foco sobre la conversación de la mesa contigua, las vibraciones emotivas eran infranqueables. El chico, al parecer, se encontraba en una situación de "crisis absoluta", según testimonios lejanos y conclusiones apresuradas. Tras, o mientras, una relación, de esas donde la centralidad de sentimientos y acciones es tan exigente que agotan, exprimen y vacían. Y nuestro héroe ya no sabe quien es.
Preguntarse quien soy es el inicio de toda experiencia filosófica, punto de partida de la búsqueda al interior introspectivo autoreferencial y al universo del cual participamos como individuos, el famoso: "conocete a ti mismo".
Pero no, aquí no iniciare ese camino, lo siento.
Sobre las sensaciones percibidas puedo verlo, a nuestro héroe, como una imagen que recorre la galería sensible de gran parte de la población a la cual tuve acceso emotivo -me refiero a mis compinches.
¿Galería Sensible? ¿Los sensibles?
No. Esa galería es la basta compilacion de imagenes que representan nuestro transito en el mundo de las relaciones. Un JPG del primer beso. Un Flickr del verano de amor intenso. Un Fotolog del año junto a Marcelo, y etcéteras varios.
Sin fin de relaciones, o mejor dicho, sin fin de imagenes aun patentes en la retina, otras pixeladas por el tiempo que vuelve abstracto hasta lo prometido no olvidar.
Sin embargo, recordé instantáneamente lo que un hombre de Tango una vez dijo, "uno siempre cree que su sufrimiento es único, irrepetible en la historia, sin comparacion posible".
Y si, son mis cosas che! y me duelen!, diría nuestro héroe.
Coincido.
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