miércoles, 28 de octubre de 2009

28 de octubre del año 2009



Podria estar equivocado...
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Sobre la cancion: pertenece al disco Amnesiac de Radiohead del año 2001, interpretado por el clarinetista frances Sébastien Paindestre y su trio (mas info en: amnesiacquartet).
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martes, 27 de octubre de 2009

Dudar y respirar

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En el candente fervor de una discusión, en el momento culmine de las exposiciones, me planteo la posibilidad de estar errado, de disminuir el énfasis con el cual llevo adelante mis afirmaciones y además intentar el ejercicio de hibridización de mi idea con su antítesis, a la cual me opongo u oponía.

Reset. Mi certeza vuelve al inicio, al primitivo escenario donde solo había pilares y bocetos, un croquis: del edificio que llevaría adelante los fundamentos de mi postura, era el plan, la posibilidad.

Golpe tras golpe, la duda desmorono la arquitectura y dejo ir las preguntas que ahora recorren el terreno de mi conocimiento. Me pregunto por el sentido de mis palabras escritas en mi mente y la computadora, por el deslizamiento de mi bolígrafo en notas al interior de papeles y cuadernos, me pregunto por el sentido de lo que creí verdadero y ahora se cae, irreconocible, en fragmentos.

Observo las pupilas ajenas como un salvavidas ante la oceánica intemperie que hunde a mis pensamientos. La mirada entre panelistas me permite el tiempo para reordenar mis palabras. La primera reacción, el primer grito de socorro, auxilio, 911, es la Improvisación. Utilizo el método y avanzo una considerable porción de casilleros, mientras exploto la verba (mas cercano al sofista que a Theos) y me abstengo de cualquier observación pertinente, me dedico exclusivamente a la defensa y al entretenimiento.

Tácticas de distracción aparte, estaba perdido, debia reformularme, pero con elegancia.
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Sobre la imagen: una fotografía tomada en el lugar de comidas "La Americana", en la imagen, un pingüino.
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viernes, 23 de octubre de 2009

168 - Constitucion / Puente Saavedra - 00:00 aproximadamente.

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En viaje: el cuerpo permanece estático en su sitio, mientras alrededor los objetos se desvanecen, perdiendo su forma, y dejando quizás el recuerdo en la retina. Las observaciones son cuestionables en el movimiento constante, porque a sus costados los hechos son fugaces, tan fragmentarios como un rompecabezas cuyas piezas mutan metamórficas en cada nueva rememoranza, recuerdo, atisbo de memoria.

Tantas luces destellantes, pulsantes, revoloteando en la frontera entre la ventanilla y el exterior, fueron suficiente causa para confundir la visión de nuestros viajantes. Envueltos y sellados en un explosivo repulgue de dudas y aseveraciones que pronto tienden a corregir y refutar, y viceversa, at infinitum. Entonces, una definición correcta: "la duda instintiva".

Los sentidos responden por estímulos, son efectos. Suena como una advertencia de Institución dependiente del Estado, un comunicado del Ministerio de Salud, una alarma cívica sobre la sensibilidad del organismo facilmente estimulable, "un horror!" señala una franja etérea que bordea los treinta.

Los sentidos avanzan desorientados entre postales pixeladas, juntando las piezas faltantes y orientando su recolección a un reciclado verosímil, creíble, al menos para el protagonista. Poco a poco, empiezan a emerger las coincidencias entre los pasajeros. Varios recuerdan calles del trayecto, sus nombres, numerologia, cruces epicentros donde las multitudes coinciden y los ómnibus también. Otros, no pensarían en nomenclaturas cuando tienen la referencia de sus paisajes, de sus postales dispersas y fragmentadas, imagenes que funcionan como guia para estos viajantes.

En ocasiones, La Duda Instintiva se transforma en un método de conocimiento, donde la búsqueda por lo verdadero es despostario de minúsculas porciones de Fe, y, a diferencia de ello, la acción se enfoca en conocer lo que apenas considera una aproximación -personal en cada lectura-, un reflejo de búsqueda y al mismo tiempo de conciencia, una reflexión instantánea acerca de lo efímero, fragmentario y dudoso, ¿seré yo?
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Sobre la imagen: una imagen tomada por mi celular: solo luces, destellos y explosiones.
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miércoles, 21 de octubre de 2009

Cuando el hombre es simplemente un hombre

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Pensaba en las palabras de Diego y la instantánea indignación que causo aquí y en todo rincón donde el personaje histórico haya sido televisado (etc), al menos una vez.

Pensaba y me preguntaba, ¿quien soy para juzgarlo?

Claro, la violencia del lenguaje no permite huecos por donde filtrar una pregunta, incluso la duda parece el mote de quienes repiten y fomentan este tipo de expresión exacerbada. El pensamiento formal sobre lo dicho, el pensamiento letrado, dispara un argumento critico, uno solo: "esta mal".

Como miguitas de pan esparcidas por el suelo, como un rastro que se dibuja a sus espaldas mientras continua su recorrido y espera que otro siga ese camino: el sendero delineado, repleto de señalizaciones: la premisa es una y sobre ella se transita.

Bajo la lente de un meticuloso microscopio, se escanean palabra por palabra las manifestaciones de un hombre fuera de si, poseído por las pasiones mas reprimibles y al mismo tiempo lejos del cuidado cotidiano que subraya su vocabulario; entonces, ¿que tenemos? un hombre desnudo, es la respuesta.

Del cuerpo desnudo dispuesto sobre una mesa, rodeado de analistas y lamparas de diferentes intensidades, solo podríamos esperar una disección publica. En este espacio científico, mutitudinario, pulcro y desinfectado, los asistentes se comunican mediante una lengua cargada de complejidad. Abundan los códigos y los signos encriptados, todo parece difícil para quien no esta instruido en el asunto.

Al abrir el cuerpo, los analistas inician su fase pedagógica. Toman las herramentales con sutileza pues saben que sus maniobras están siendo televisadas, y finalmente empieza la extracción. La sangre brota, desbordando los elementos de protección, pero los profesionales claman: "esta bien, es parte del proceso".

El cuerpo del hombre queda irreconocible tras los cortes iniciales, las intervenciones de los alumnos y las correcciones de sus profesores, todos profesionales de igual modo. El publico parece conforme.
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Sobre la imagen: en una Iglesia del barrio de Recoleta hay un cuerpo de material, un Cristo de fantasía que yace moribundo en un feretro publico, una imagen que posiblemente no olvide con facilidad. El barrio carga con su propia historia, llena de muertes, venganza, poder y dinero; entre tanta desmesura Cristo permanece inmóvil en el suelo, indefenso y débil. Un mensaje.

viernes, 16 de octubre de 2009

La Belleza

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Una plazoleta guiña su ojo complice a los pícaros transeúntes, quienes sonríen, sonrojados ellos y ellas, mientras fingen caminar distraidos u enfocados en una charla fantasma. "Que alegría" piensan quienes atraviesan las arboledas, el techo de copas, los bancos y las estatuas. Pero ellas no piensan en la alegría, pues porque habrían de pensar en las razones del placer y la satisfacción. Ellas, quizás respondiendo a los suspiros de los caminantes, dirían: "amigos, esto no es un obsequio, esto simplemente es la felicidad".

Ambos, un niño cartonero y yo, nos detenemos junto a las rejas que encierran la plazoleta. Mi asombro era en absoluto desubicado, insolente, desafiante, frente a las miradas del publico de plaza -yo, boquiabierto-; el niño cartonero pudo haber pensado lo mismo y asustarse u ofenderse de igual modo, aunque dudo haber sido el objeto de su sorpresa.

Nos miramos, incrédulos, el niño maravillado frente a una mujer que parecía dirigirse a nosotros, y yo, esa vez, creí haber esbozado un argumento: cuanta hermosa femeneidad.
Las rejas no frenaron mi renovado estimulo y atravesé el acero, todo por llegar a las féminas.

¿Recitaron sonetos?
¿Se oyeron las estrofas de sus melodías?
¿Eran suaves sus voces?

Oh! por la belleza de sus cuerpos! no lo se!

A sus espaldas, El árbol de la vida pintaba el paisaje natural y silvestre.
Como si se tratese de un nuevo guiño, complice y pícaro, hacia el comienzo de una búsqueda que incluya la sabiduría.
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Sobre la imagen: una fotografía tomada por la cámara de mi celular, en una plazoleta del barrio de Belgrano (Bs As, Cap. Fed.), bellas estatuas. También puede ingresar a este link donde encontrara algunas palabras sobre esta misma imagen. Salud!
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jueves, 15 de octubre de 2009

¿Lo dicho o lo que hubiese dicho?

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Hemos visto, quienes intercambiamos diálogos y sensibilidad en un mismo batido de palabras y emoción, que los malentendidos pueden ser el limite al conocimiento mutuo.

Pues, cuantas relaciones truncas cargan sobre sus hombros los malinterpretados, a causa de la confusión, de no incluir una frase cantada y en su lugar colocar una creativa; olvidando que el dialogo entre quienes apenas se conocen jamas deja margen para el desvío.

Entonces, hay un escenario y allí dentro un cuadro donde los actores parecen perpetuos, delineados por el trazo de lo cotidiano que asegura un parlamento que repetirán tantas veces como los tips confirmatorios de un movimiento artístico, de un grupo de rock and roll o de un pésimo cómico, encapsulando la historia de sus actores, escenarios, tramas y desenlaces, mientras el orden se respete.

Siempre queda como opción: aclarar lo dicho, volver comprensible lo que fue distorsionado, evitar el cachetazo o el "corte de rostro". Pero ya pensarlo parece aburrido, perdería toda simpatía y diversión un dialogo repleto de asteriscos que expliquen lo que el hablante quiso decir. Palabras descremadas. Oraciones filtradas. Enunciados sin azúcar, light. Bebidas aptas para el publico respetuoso.

Sin embargo, nos, los que hemos visto estas innumerables relaciones fallidas (diálogos interrumpidos, afecto en pausa y malosentendidos en play) y encontrado la desilución, de tanto en tanto nos hartamos; pues, estamos perdiendo contacto...

"hola... hola... hay alguien... hola.... no hay nadie.... hola..."
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Sobre la imagen: un libro tomado por la cámara de mi celular, el cual hace foco donde le pinta y no sobre lo que quisiera; en este caso: Paradoja.
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domingo, 4 de octubre de 2009



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Nacho y Los Caracoles cantan una canción de Doris, Día Nublado. Fabulosa, sencilla, chiquita, ni siquiera hacen falta imagenes para sentir lo que hay en ella.

viernes, 2 de octubre de 2009

Pensar el pasado es recordar, recordar es pensar algo nuevo.

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"... convertirse en un fantasma... "

Sobre esa imagen-oración-verbo-acción mis pensamientos llevan semanas amontonándose. Quizá sea esa la fascinación propia de la inspiración artística, esa tantas veces citada y muchas mas repudiada por quienes alguna vez lo practicaron -artistas, entre otros-, pues según fundamentos dispersos no se trata de un fenómeno mágico sino un producto del trabajo duro, un estado difícil de alcanzar.

Entonces, ¿que hacer con esta insistente imagen incrustada en mi imaginario? Me propuse recorrer posibles senderos donde hallar referencias al respecto, consagrando la figura del detective, personaje que no parece consciente de los escenarios que transita solo como dato, como información móvil de la cual tomar nota -ojos bien abiertos, buena memoria y un bolígrafo-.

1. Año 2001, estimo. A Piece Of Phantasmagoria.


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Una muestra de la sensibilidad Anime, dibujo animado japones, o dibujitos (termino mas cercano a quienes vieron el surgimiento de la televisión desde sus inicios); presentado por el canal de cable Locomotion -de culto por aquellos años-. Sin demasiados anuncios que promocionen la serie, decididos a proyectar cada uno de sus mínimos episodios como quien lanza monedas a una fuente, esperando quizá buena suerte, quizá nada.
Siempre pensé que la inserción de Phantasmagoria en la programación del canal apuntaba a remarcar la delicadeza en la selección, experimentales y vanguardistas.
Mientras escribía estas palabras y me interiorizaba sobre la serie conocí la fecha de su estreno en Japón: el año 1989 -la sorpresa me invadió-. Inevitablemente me llevo a poner en contraste las diferentes contemporaneidades, la del Japón del 89' (fallecimiento y sucesión: nuevo emperador) y la Argentina del 2001 (crisis política-económica-social y transmutación de la sociedad), buceando al interior de ambas lagunas e invocando sabias entidades submarinas que expliquen o vinculen los fenómenos, unas palabras al respecto: muerte y transición.
Phantasmagoria parecía una imagen estática donde solo se vislumbraban simples movimientos, desplazamientos, animaciones, pero en realidad su fuerte complejidad siempre estuvo en el relato. Pocas palabras, una narración incipiente, calma y finalmente un desenlace creativo. Ningún personaje desesperaba en su búsqueda, en su pequeña historia de vida en un mundo de fantasías que -decía al finalizar cada episodio- "se encuentra al viajar en los sueños". Sin embargo, en todos los capítulos había Transición, movimiento, desplazamiento a un nuevo estadio revelador.

Otro episodio:


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Proximamente "convertirse en un fantasma 2".
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Sobre la imagen: es el reflejo de un comercio, quiza la mejor forma de introducir la idea de lo fantasmagorico, lo que se confunde entre lo real y una proyeccion: la vidriera de una zapateria.
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