jueves, 3 de septiembre de 2009

Afuera llueve, adentro dan peliculas

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En la profunda oscuridad lo único brillante es una proyección artificial, un artefacto creado por la manufactura.
Intuyo mis palabras, como si se tratara de otra persona. Pero, soy yo mismo, buscando adivinar lo que pronunciare en tipeos. Lo veo, lo siento, lo siento y lo veo, aproximarse las palabras de ebullición emocional, de quejas sobre lo gris de todo alrededor. Lo sabes, la lluvia inclemente y su compañero el viento predador no han abandonado esta ciudad. Instalados hace días no parecen tener otros planes en agenda. En la acera, las victimas se cuentan por paraguas quebrantados y populosos espacios techados, los paragüeros están de para bienes, y así también los bares.
Son tan furiosas las condiciones climáticas que elevan el cielo a una proyección aun mas inalcanzable. Abajo, ahí, ahí abajo, allí mismo, nosotros los sujetos de camperas, bufandas y gorritos, los que sorteamos charcos con la gracia de un ninja matriculado, nosotros, que nos contamos por miles, millones, criaturas vivas, pasivas en su infinita esperanza de días soleados, nosotros, los mojados, salpicados, con frió y borboteando volutas de humo, nosotros, vemos las tonalidades y nos mimetizamos.
En esta ciudad las etnias confluyen en grises y oscuridad, pero también en esperanza y colorinches felices.
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Recuerdo instantaneo. el abasto. empedrados. cielos rosados.
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