miércoles, 2 de septiembre de 2009

1 de septiembre del año 2009 -ayer.


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En la tarde, sentado al interior de un salón de la facultad, estuve rodeado por la compulsión ajena, de los otros, la otredad, como nunca antes había percibido, tan tensa y graciosa.

Promediaba la clase, una exposición practica. El tiempo transcurría por cauces equilibrados, rápido pero, con el cuidado de ubicarse adecuadamente al interés de los participantes.

Tensa, Julieta (nombre que supe al finalizar el día) rotaba un bolígrafo por su dentadura, empleando solo una mano, con liviandad sutil, casi elegante. La compulsión se manifestaba, si, en la progresión de sus mordiscos: TAC un segundo, TAC al siguiente, durante una linea de beats que recordaba el candombe tradicional, en ascendente velocidad mientras los tiempos del "tiempo equilibrado" intentaban acoplarse sin perder armonía. Disonantes. Los beats de Julieta se confundían, multiplicándose, en un rapto de tensión del cual ignoro su causa.

Frente a nosotros una mujer pronunciaba su clase, de agradable temática pero disonante al beat de bolígrafos junto a mi y peor al tiempo del tiempo otrora equilibrado.

Pensé que la compulsión de Julieta era el inicio de mi final, aquí acabarían conmigo en un espiral autodestructivo de sonidos, bolígrafos mordisqueados, la voz de la profesora y un tiempo que caía en lo insoportable.

3 actores sonoros, me dije a mi mismo, 3 ruidos muy distintos intentando ubicarse en una linea de beats ascendentes, esta Jam necesitaba un cuarto actor. Me acople con optimismo golpeando un vaso de tergopol con mi birome, tic, tic, tic, al fin de una progresión de 10 segundos renuncie a la interacción musical.

Desesperanzado y aturdido, decidi esperar el final de este espectáculo masivo.

Iluminado por la fortuna, una segunda compulsión, el cuarto actor sonoro, arribo a escena. Una compañera a mis espaldas dio fin a su caramelo duro -quizás un Halls. Un mordisco, luego otro y el sonido de un quiebre y luego otro. Una caparazón que se desarmaba con violencia, se partía, como un cascarudo aplastado de un pisotón. Los beats del crujido, el crunch armónico equilibraba el sonido, el tiempo.
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Recuerdo instantaneo: Prietto viaja al cosmos con Mariano - Av Corrientes

Noche de sabado en Capital,
fui a enterrar lo que sere,
caminando por Corrientes
los tontos se mordian los dientes
Yo... en soledad
fui a buscar dolor,
solo encontre a la felicidad de ser tan necio
de no estar sobrio
de olvidar a recordar si me habia olvidado a no extrañar.
Noche de sabado en Capital
fui a bautizar lo que no quiero ser
pero era absurdo, es que uno es uno y ya

Noche de sabado en Capital,
fui a enterrar lo que sere,
caminando por Corrientes
los tontos se mordian los dientes
Yo,, en soledad
fui a buscar dolor
solo encontre a la felicidad de ser tan necio
de no estar sobrio
de olvidar a recordar si me habia olvidado a no extrañar
Noche de sabado en Capital
fui a bautizar lo que no quiero ser
pero era absurdo, es que uno es uno y ya
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