.Dice, una y varias veces hablamos de música, o mejor dicho, sobre La Música. Escuchamos discos, de múltiples nombres y tantísimos estilos y géneros. Los dejábamos correr sobre la lectora láser mientras oíamos, con atención y en silencio. La música llenaba la habitación. Era una invitada a la mesa, y entonces parecíamos platicar con ella dejando que sus tiempos musicales sean los nuestros, olvidando tu las manecillas del reloj que decora tu muñeca.
Por fortuna, las canciones siempre ascendían en su recorrido, escalando por entre montañas de arreglos orquestales, de coro, de sentimientos hasta el momento, la cumbre, en la cual cruzábamos miradas, solo para comprobar que fuimos testigos de La Música y mostrarnos satisfechos de haber atravesado una gloriosa expresión.
Me explicaste sobre la pasión del artista, sobre el cuerpo como una estación del recorrido hacia el sentimiento real y visceral, sobre involucrarse con ímpetu para liberar aquello que bien supieron expresar Olga Guillot o el Polaco Goyeneche. Si, quizás esas referencias pertenezcan una estación ideal, quizás no se repitan en el tiempo, pero su figura debería quedar como una estampita en el ojal de cada nuevo artista, ¿tu que crees?
Te recuerdo con afecto, compartimos buenos momentos; y buenos momentos pronto compartiremos.
Isaias.
.
pd: la imagen: es una fotografía que tome hace pocos días. Me gusto el sol emergente tras semanas de lluvias. Es una bella imagen, el tren, el árbol, el sol. No tengo una expoliación objetiva sobre ella, solo mi perspectiva, dire, que transmite afecto.
Te recuerdo con afecto, compartimos buenos momentos; y buenos momentos pronto compartiremos.
Isaias.
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pd: la imagen: es una fotografía que tome hace pocos días. Me gusto el sol emergente tras semanas de lluvias. Es una bella imagen, el tren, el árbol, el sol. No tengo una expoliación objetiva sobre ella, solo mi perspectiva, dire, que transmite afecto.
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